domingo, 27 de diciembre de 2020

La Navidad En Poesía Venezolana

Alrededor del mundo hombres y mujeres creadores de versos y poesía han escrito a la Navidad, grandes poetas, escritores, compositores se sensibilizaron con sus letras para enaltecer estos momentos de paz y unión familiar.

En Venezuela, el arte de hilar verbos y crear maravillosas obras son testimonios tangibles, en esta ocasión presentaremos a referentes culturales importantes, considerados como figuras relevantes de la poesía venezolana como Aquiles Nazoa y Andrés Eloy Blanco quienes reflejaron sus sentimientos hacia esta temporada navideña.

Aquiles Nazoa González, escritor, poeta, humorista y periodista, nació el 17 de mayo de 1920, en el Guarataro, Caracas y murió a causa de un accidente automovilístico el 25 de abril de 1976.

Desde muy niño comienza a trabajar para apoyar a su familia, sus padres no disponían de recursos económicos para financiar sus estudios, y a través de una educación propia, autodidacta avanza dentro de las artes y literatura.

Tuvo varios oficios en su juventud, desde ayudante de carpintería, telefonista, ingresa a trabajar como empaquetador en un medio de comunicación impreso y aprende de tipografía y con su esfuerzo logra ascender a corrector de pruebas, posteriormente inicia sus estudios de inglés y francés y pasa a formar parte de los jóvenes en el Museo de las Artes como guía turista. El periodismo llena el tiempo libre de Aquiles y se apasiona escribiendo artículos para el Diario El Verbo Democrático. Escribe un artículo donde critica fuertemente la indolencia de las autoridades en la erradicación de la malaria, el Concejo Municipal de Puerto Cabello levanta un demanda y lo encarcelan en 1940. 

Luego de su libertad, Aquiles Nazoa incursiona apasionadamente en la literatura y periodismo, sus escritos y publicaciones en varios medios de comunicación. Autor de obras literarias que le llevaron a obtener reconocimientos bajo los seudónimos de “Lancero” en el periodismo combativo, “Jacinto Ven a Veinte” como humorista, satirizó los lastres de una democracia representativa que cada día era más represiva.  

Retabillo de Navidad 
de Aquiles Nazoa

 De su esposo en compañía,

soñolienta y fatigada,

por ver si les dan posada

toca en las puertas María.

 

Él le dice: – Esposa mía,

ten calma, vamos a ver…

Nos abrirán al saber

que te encuentras en estado

y un lecho busca prestado

tu niño para nacer.

 

Pues tiembla la Virgen bella,

él se quita en el camino

su paltocito de lino

para ofrecérselo a ella.

-Vaya mi linda doncella

con este manto abrigada-,

dice con gracia forzada

mientras siente las diabluras

que hace el frío en las roturas

de su franela rayada.

 

De portón van en portón

suplicando humildemente

y en todos les da la gente

la misma contestación:

“Esta casa no es pensión”,

o “Cuánto van a pagar” …

Y en uno que en otro lugar

hay quien al ver a María

dice alguna picardía

para hacerla sonrojar.

 

¡Qué pobrecitos que son!

¡Qué pena tan sin alivio!

todos tienen lecho tibio,

¡nadie tiene corazón!

De cansancio y de aflicción

la Virgen se echa a llorar

y torna triste a mirar

que en la noche, alta y desierta,

la luna es como una puerta

que se abre de par en par.

 

A la casa de un pastor

van por fin José y María;

sólo piden hostería

para que nazca el Señor.

Pero hay allí tanto amor

por los buenos peregrinos,

que la pastora sus linos

abandona en el telar

y al punto les va a buscar

cuajadas, panes y vinos.

 

Ya la Virgen tiende el manto

sobre la hierba olorosa;

ya como delgada rosa

se dobla su cuerpo santo;

ya a través de un claro llanto

los ojos del buey la ven;

llora el burrito también.

Y la historia nos relata

que una estrella de hojalata

brilló esa noche en Belén.

 

 Retabillo de Navidad, poesía que cantó a la navidad por Iván Pérez Rossi

 



A continuación, tenemos el poema navideño inédito de
Andrés Eloy Blanco

 

Nació en Cumaná el 6 de agosto del 1897, y murió en un accidente de tránsito, en la Ciudad de México el 21 de mayo de 1955, país que le abrió las puertas en su exilio tras el derrocamiento de Rómulo Gallegos. 

Destacado personaje, abogado, escritor, humorista, poeta, dramaturgo, periodista, ensayista y político venezolano, fundador del Partido Acción Democrática.

En 1925 se inició en la Masonería, en la Respetable Logia Candor nº 27, de San Fernando de Apureparticipó en el movimiento universitario "Generación del 28", y luchó contra la dictadura de Juan Vicente Gómez, situación que provocó su encarcelación más de seis años.

Ocupó importantes cargos dentro de la política venezolana, participó como funcionario público, obtuvo los cargos de diputado, presidente de la Asamblea Constituyente, Ministro de Relaciones Exteriores.

Desde su juventud plasmó con gran talento varios trabajos literarios obteniendo varios reconocimientos importantes.

En su obra destaca:  El alma inquieta, El río de las siete estrellas, El limonero del Señor, El conejo blanco o en El gato verde, Palabreo de la loca luz Caraballo, A un año de tu luz y Canto a los hijos, libro Poda (Saldo de poemas 1923-1928), con composiciones tan célebres como El limonero del Señor y el Canto a España, con el que obtuvo el premio de la Real Academia Española en 1923. 

Su única novela, El amor no fue a los toros, editada en España, 1924.

Es el autor del poema "Angelitos Negros", reconocido tema musical a nivel mundial interpretado por Pedro Infante y Antonio Machín, entre otros.

Belén


de Andrés Eloy Blanco

 

Para nacer otra vez

me fui detrás del pastor

que hace viajes a Belén.

 

Era de estarse dos días

viendo aquel día tan fresco,

aquel día de nacer

que siempre estaba naciendo.

 

Era de colgarse al cuello

la medalla de aquel día

que nunca se pone negro.

 

Pero yo dejé al pastor

y me fui con una oveja

y llegamos a una casa

y estaba una niña enferma.

 

 Y a su lado, una mujer

me miró con unos ojos

que venían de Belén.

 

Con unos ojos cansados

de trasnochar maravillas,

con unos ojos con hilos

de luz entre las pupilas.

 

 No habló sino con los ojos,

para contarme la historia.

Sus ojos eran tan bellos,

que no pudo abrir la boca.

 

En un belén de Belenes,

a las pascuas de los ojos

se le asomaba el pesebre.

 

Y   me dijo que la estrella

era gemela del niño.

La oveja se me marchó

detrás de lo que me dijo.

 

Cuando le dolió en los ojos

un dolor de nacimiento,

se formó un aire de palmas

y un canto de carpintero.

 

Y   yo me encontré conmigo,

que venía de sus ojos,

anciano y recién nacido.

 

Así le nací de nuevo,

y nacieron otra vez

el hombre que viaja en mula

y el que va detrás del buey

y el mundo, que va de pascua

detrás del Belén de amor

que ella amanece en las marchas.

 

Era el día de querer

y a querer se puso el mundo,

entre la mula y el buey;

y estoy llegando de lejos,

con mi rebaño de ovejas;

y el cordero de la nube

trae un balido de estrella.

 

Ella me tiende las manos

y en el portal de su casa

desagua la voz del hijo

que le puse en la mirada.

 

Y al punto en que con los ojos

vamos estrenando a Dios

una alondra siembra un canto

 en la estrella del pastor.


Giovanna Proaño Moreno

Ilustración: Yeíson Zambrano "Cáspitas"

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