Para muchos el 14 de febrero es
una fecha muy significativa, conocida también como San Valentín, el día del
amor, el día de la amistad, el día de los enamorados. Entorno a este día para
millones de personas es motivo de demostración del amor y ternura hacia su pareja,
a sus mejores amistades, a sus padres. En cambio para otros es un día netamente
comercial, que también es especial, ya que desarrollan muchos elementos y
materiales creativos.
En fin, este es un día que forma
parte de la cultura de los pueblos del mundo y se manifiestan en diferentes
formas para resaltar el amor y la amistad, ya sea a través de la poesía, de la
canción, de regalos, tarjetas, globos, muñecos. El color rojo y corazones adornan
todas las expresiones.
Entre
versos y leyendas está su origen
Todos
los 14 de febrero, en varios países del mundo se lo conoce como el día del
amor y la amistad se celebra en honor a San Valentín, pero ¿Quién era
este personaje?, nos preguntamos todos, vamos a conocer más de esta historia
que viene desde la antigüedad.
Ritual
Lupecalia
En
la antigüedad, en el imperio romano, todos los 13 y 15 de febrero que era el último
mes del año, se celebraba una fiesta pagana “Lupercalia” en honor a la
fertilidad. Era un ritual, donde los sacerdotes se reunían en la cueva Lupercal del Monte
Palatino y sacrificaban a dos cabras machos que significaban fertilidad y a un
perro que honraba la purificación. Dos sacerdotes eran quienes elegidos por la congregación golpeaban con látigos
hechos de piel de los animales sacrificados, cubiertos con su sangre a las mujeres.
Cuenta
la historia que esta celebración tradicional es asimilada por la iglesia
católica, por el siglo III, en Roma.
¿Quién
era San Valentín?
Según
la leyenda cuenta que por el Siglo III, en Roma, había un sacerdote que se
resistió a obedecer las ordenes del emperador Claudius Aurelius Marcus
Gothicus, que era Claudio II, quien había prohibido la celebración de matrimonios
para los jóvenes, porque pensaba que los solteros tenían mejor disposición,
vitalidad y fuerza para ser soldados.
Dicen que este hombre desafiante, se llamaba San Valentín era un médico y posteriormente se convirtió en sacerdote para casar a los soldados romanos en secreto del emperador. Muchos se acogieron a este signo de rebeldía, y se casaron. El emperador al enterarse ordenó su prisión.
El oficial Asterius se burló del sacerdote y le puso a prueba, le reto devolviera la vista a su hija Julia quien era ciega. San Valentín hizo el milagro.
San Valentín permaneció encarcelado, torturado y fue ejecutado un 14 de Febrero de 270 por desobediencia y rebeldía.
Muchos
dicen, que el soldado y su hija se hicieron cristianos y la joven Julia sembró
un almendro de flores rosadas junto a la tumba de san Valentín en símbolo de
amor y amistad eterna.
Tiempo
después, por el año 496, el Papa Gelasio I prohibió la celebración de
Lupercalia y estableció el 14 de febrero como el Día de San Valentín.
Bien,
la leyenda cuenta que hubo dos personas con el nombre de San Valentín, y con el
transcurrir de los años se juntaron en una solo santo, San Valentín de Roma joven
sacerdote y San Valentín de Terni un obispo.
El
primer poema “El Parlamento de las Aves”
En
1382, el londinense escritor Geoffrey Chaucer, escribió el poema de 700 versos titulado
Parlamento de las Aves, o Parlamento de los Pájaros, aquí se menciona por
primera vez al Día de San Valentín como un espacio para el festejo de los
enamorados, para los ingleses este poema dio pie a la tradición que por siglos
se celebra al amor.
Varias
historias se entretejen en esta versión, dicen que por 1380, Chaucer escribió
este poema para el Rey Ricardo II de Inglaterra antes de casarse con Ana de Bohemia,
otros afirman que, en 1386, tiene relación cuando el escritor asumía ser
miembro del Parlamento, en representación del condado de Kent.
Hablemos
de “El Parlamento de las Aves”, esta obra es una reflexión filosófica del amor,
entre humor y política. Inicia cuando el narrador se duerme leyendo. El sueño
de Escipión, de Cicerón, envuelto en la fantasía se traslada imaginariamente al
jardín de la felicidad, dolor y tristeza para los amantes. En un amplio jardín
estaba compuesto por el placer, belleza, juventud, alegría, adulación, da el
paso para ingresar al gran templo que estaba en una alta colina de arena,
acompañado por la Dama de la Paz y la Dama de la Paciencia. Dentro del templo están
los dioses de los celos, la riqueza, el vino y la alimentación quienes comparten
historias de amantes tristes e infelices.
Todos
los Pájaros se reúnen en una Asamblea extraordinaria, deseosos y ansiosos de
elegir a sus parejas, pero la Dama de la Naturaleza decreta que el águila de
mayor rango sea la primera en elegir entre sus pretendientes. Inicia un largo debate,
quién la ha amado más y por más tiempo, y se extiende. Mientras todas esperaban
su turno y anhelaban airosamente su oportunidad de escoger a sus parejas,
deciden nombrar a un vocero en cada grupo y se separan por grupos…
En
nombre de las acuáticas, el vocero es el ganso:
“Ahora tengan todos cuidado
y escuchen la razón que voy a dar;
mi entendimiento es agudo y no amo la dilación;
¡le digo y le aconsejo, aunque él sea mi hermano,
a menos que ella lo ame, que él ame a otra!”
El tórtolo —¿cómo podría callar el tórtolo?— riposta:
“Aunque su señora fuera siempre extraña,
que él la sirva siempre, hasta que muera;
en verdad no aprecio el consejo del ganso;
porque, aunque ella muriera, yo no querría otra compañera,
quiero ser de ella hasta que la muerte me lleve”.
Interrumpe el pato:
“¡Buen chiste!” dijo el pato, “¡por mi sombrero!
Que los hombres amen siempre, sin causa,
¿quién puede hallar razón o cordura en ello?
¿Acaso baila con alegría el que está triste?
¿Quién atendería lo que es indiferente?
¡Sí, cuac!” siguió diciendo el pato muy bien y con franqueza,
“¡Hay más estrellas, sabe Dios, que parejas!”
Las aves que se alimentan de gusanos exigen continuar para elegir
a sus compañeras de vida en paz y proponen que las águilas discutan cuanto
quieran y se queden solteras toda su vida si no pueden llegar a una decisión.
Naturaleza interviene:
“Ahora silencio”, dijo la Naturaleza, “yo mando aquí;
he oído todas vuestras opiniones
y en realidad aún no hemos llegado a ninguna parte;
pero esta es mi conclusión finalmente,
que ella misma haga la elección
de quien quiera, le guste o no a quien sea;
aquel que ella elija la tendrá de inmediato.
Porque ya que no puede discutirse aquí
quién la ama mejor, según dijo el halcón,
así pues, quiero hacerle este favor, que ella
tome precisamente a aquel en quien ha puesto su corazón,
y él a aquella a la que su corazón está atado;
esto juzgo yo, la Naturaleza, pues no puedo mentir;
no tengo en vista ningún otro modo”.
El clímax de esta historia está en la boca de la que decide;
¡y la que decide es la misma cuyo futuro está en juego, la misma que es usada
como víctima propiciatoria!:
Con voz temerosa le contestó el águila hembra,
“justa señora mía, diosa Naturaleza,
es verdad que estoy siempre bajo tu vara,
cómo están todas las otras criaturas,
y debo ser tuya mientras dure mi vida;
por lo tanto, concede mi primera petición
y te diré enseguida cuál es mi deseo”.
“Te lo concedo”, dijo ella, y al momento
el águila hembra habló de esta manera,
“reina omnipotente, este año entero
pido como plazo para aconsejarme.
Después de esto quiero elegir libremente;
esto es todo y lo único que he de decir,
no me sacarás otra cosa, aunque me hagas morir”.
De
esta manera finalizó el debate y los pájaros concluyeron la reunión entonando
una canción para agradecer a San Valentín por el fin de sus largas noches
oscuras.
Como
curiosidad es importante señalar que, con el cambio del Calendario Gregoriano
en 1582, la jornada a la que se refería Chaucer en su poema no era el 14 de
febrero, sino el día 23, en la que Inglaterra estaba en el regreso de aves que
pronto empezaban a buscar compañía para llenar sus nidos. Con este poema, muchos dicen que se consideró
del Día de San Valentín como un día especial para el amor.
La Corte del Amor
Posteriormente,
el Rey Carlos VI de Francia, creó la Corte del Amor, donde el primer domingo de
cada mes y durante del Día de San Valentín se realizaban juegos y competencias
para emparejarse entre doncellas cortesanas solteras con hombres solteros.
Primer
registro de la celebración del día de los enamorados, 14 de febrero de 1400.
La
primera carta de amor
Por
1416, el duque francés Carlos de Orleans luego de ser detenido en la Batalla de
Azincourt de la Guerra de los Cien años, permaneció en la Torre de Londres,
escribió una carta de San Valentín a su esposa Bonne de Armagnac, quien tenía
16 años. Este manuscrito es considerado
como la primera carta de amor en San Valentín y se guarda en la biblioteca
Británica de Londres.
Leamos
una estrofa de este poema hecho por Orleans en su largo cautiverio. El duque se
refiere a su joven esposa como “Mi Valentina”. Se dice que ellos no pudieron
reencontrarse nunca más, ya que ella murió mucho antes de su liberación. La
joven esposa falleció entre 1430 a 1435 y el duque fue liberado en 1440.
Je
suis desja d’amour tanné,
Ma
tres doulce Valentinée,
Car
pour moi fustes trop tart née,
Et
moy pour vous fus trop tost né.
Ya estoy cansado del amor,
Mi muy gentil Valentín,
Ya que para mí, tu has nacido muy tarde,
Y yo para ti he nacido muy temprano
Vinculan
Ritual Medieval y San Valentín
Allá
por Europa, en los siglos XVI, XVII Y XVIII vincularon la celebración de San
Valentín con un ritual medieval de la lotería del amor. Que consistía en que
las mujeres jóvenes solteras ubicaban sus nombres en papeles y eran depositados
en cajas para ser retirados por hombres solteros, de esta forma se constituían
parejas temporales con el fin de probar la permanencia en la unión.
El
ritual iniciaba solo en el Día de San Valentín, el hombre debía llevar el papel
durante un año, así también prestar atención y proteger a la dama en todo el
año. En este tiempo, las parejas intercambiaban cartas de amor. En otros
lugares, las mujeres preparaban alimentos a los hombres para compartir en un
baile juntos.
Con
el paso de los años, solo los hombres escribían cartas de amor a las mujeres,
firmadas con la frase. “Con el amor de San Valentín”.
Disturbios
por amor
Cuenta la leyenda que la
lotería del amor también traía desengaño y dolor al rechazo, si un hombre no se
sentía atraído por la dama, era la costumbre dejarla plantada, como castigo a
sus bajos atributos, y debía pasar una semana sola, sin visitas. Al finalizar el
castigo, las mujeres rechazadas organizaban una reunión en la plaza, prendían
una gran fogata para quemar muñecos y lanzaban los papeles, y en voz alta emitían
sus nombres con insultos. Estas actividades fueron creciendo con los años y
provocando fuertes disturbios, y en 1776 en Francia fue eliminado.
Esperamos
que hayas disfrutado de esta historia o leyenda que te entregamos para alimentar tu
conocimiento con relación a este día universal.
En este día especial expresamos
nuestra firme lealtad,
amistad y ternura a nuestros amigos, lectores y
seguidores.
123TV
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Periodista: Giovanna Proaño
Moreno
Ilustración: Marcos Estévez